Senado de EU plantea impuesto a remesas de solo 1% en presupuesto

https://blob.cuartopoder.mx/images/2025/07/01/img-20250701-wa0016-785b31cc.jpg

En el contexto de la discusión sobre el presupuesto federal y el aumento de la atención en el asunto migratorio, el Senado de Estados Unidos ha dado luz verde a una versión revisada del proyecto que incluye un gravamen sobre las remesas, estableciendo una tarifa del 1 % y restringiendo su aplicación exclusivamente a las transferencias en efectivo enviadas al exterior.

El ajuste es una sección del conjunto de leyes que lleva el nombre de “The One Big Beautiful Bill”, promovido por grupos conservadores dentro de una estrategia para aportar fondos a entidades de seguridad, especialmente aquellas que se enfocan en la regulación migratoria, como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). En contraste con ideas anteriores que incluían un impuesto del 5 % sobre todas las remesas, la versión que el Senado respaldó exime del impuesto a las transferencias electrónicas realizadas desde cuentas bancarias o tarjetas proporcionadas por instituciones de Estados Unidos.

De la propuesta inicial a una versión más acotada

La tasa sobre las remesas fue en un principio introducida como una acción general que impactaría todas las transferencias monetarias efectuadas por individuos que no poseen la ciudadanía de Estados Unidos. No obstante, las fuertes críticas de grupos migrantes, sectores de negocios y ciertos gobiernos de América Latina condujeron a reconsiderar la propuesta original.

La variante definitiva aceptada conserva el carácter fiscal, aunque con un ámbito más reducido. Se implementará un 1 % únicamente sobre la cantidad total de las remesas transferidas en efectivo —tanto a través de compañías de envío como de pagos en ventanilla— y entrará en vigor desde el 31 de diciembre de este año. Los demás envíos, procesados mediante métodos bancarizados, estarán exentos.

Respuestas en América Latina

En países como México, principal receptor de remesas provenientes de Estados Unidos, la noticia fue recibida con alivio relativo. Autoridades anunciaron que se implementará un sistema de reembolso para sus ciudadanos en el exterior que se vean afectados por el impuesto, canalizado a través de tarjetas especiales que permiten rastrear y compensar los pagos realizados.

Legisladores de países centroamericanos también se pronunciaron sobre el tema, advirtiendo que medidas de este tipo afectan de manera desproporcionada a las familias más vulnerables, que en muchos casos dependen casi exclusivamente de las remesas para cubrir necesidades básicas. Además, argumentaron que estas transferencias ya provienen de ingresos sujetos a impuestos en Estados Unidos, por lo que gravarlas nuevamente podría interpretarse como una doble imposición.

Un componente político clave

El impuesto fue incluido como parte de una estrategia más amplia enfocada en la seguridad nacional. La recaudación estimada será destinada al fortalecimiento de la vigilancia fronteriza y el financiamiento de operaciones de migración y deportación. Esta visión ha sido defendida por los sectores promotores del proyecto, quienes argumentan que es una manera justa de asignar recursos sin aumentar la carga fiscal a los ciudadanos estadounidenses.

No obstante, asociaciones que protegen los derechos de los migrantes han indicado que estas acciones procuran desincentivar el envío formal de remesas, llevando a las personas a recurrir a medios informales que son más caros y peligrosos. Igualmente, han puesto en duda las consecuencias económicas en los países de origen, donde las remesas constituyen una de las fuentes principales de ingresos.

Efectos inmediatos y próximos pasos

Desde el punto de vista financiero, la implementación de este tributo coincide con una ligera disminución en la cantidad de remesas enviadas desde Estados Unidos hacia América Latina. Basado en datos actualizados, los envíos han caído alrededor de un 4.5 % en comparación con el mismo periodo del año previo, una tendencia asociada tanto al endurecimiento de las políticas migratorias como al temor provocado por este tipo de legislación.

El plan de presupuesto debe ser alineado con la versión de la Cámara de Representantes. Si ambas cámaras llegan a un acuerdo, se enviará al Ejecutivo para su firma final. Simultáneamente, diversos países de América Latina ya están diseñando tácticas diplomáticas y financieras para contrarrestar los impactos del nuevo impuesto, mientras que grupos de migrantes en Estados Unidos están considerando acciones legales para cuestionar la constitucionalidad de la disposición.

Con esta decisión, el Senado introduce un nuevo capítulo en la larga y compleja relación entre política migratoria, economía transnacional y derechos de las comunidades migrantes. Aunque más moderado que en sus versiones iniciales, el impuesto sobre remesas en efectivo representa un mensaje político claro y podría marcar el inicio de una nueva era de regulación sobre el dinero que millones de personas envían cada mes a sus familias al otro lado de la frontera.

Por Pedro Alfonso Quintero J.

Entradas relacionadas